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EL PASADO VUELVE A MARCAR TENDENCIA

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Los códigos de los 90 y los 2000 se revisitan permanentemente en la moda. Las cámaras digitales de bolsillo, los auriculares con cable y los formatos físicos como el vinilo recuperan espacio. El fenómeno combina nostalgia, búsqueda de identidad y el deseo de vivir experiencias fuera de una única pantalla.

Grosby Group

Los jeans de tiro bajo, las baby tees, las bailarinas, los bolsos grandes y las zapatillas retro volvieron a convivir en el guardarropa actual. Muchas de estas prendas pertenecen al universo Y2K, el nombre que recibe la estética vinculada con el cambio de milenio: colores intensos, materiales brillantes, logomanía, siluetas ajustadas y accesorios que dominaron la cultura pop a comienzos de los 2000.

La moda avanza hacia un pasado todavía más cercano. En 2026 reaparecieron referencias directas a 2016, desde los skinny jeans y las camperas bomber hasta las zapatillas que parecen botines, el rosa claro y las bailarinas. Aquella década también regresa a través de una estética menos producida, conectada con los filtros de Instagram, Tumblr, los videoclips y el comienzo de la cultura influencer.

EL ARCHIVO VOLVIÓ AL PLACARD

Las marcas también revisan sus propias historias. En 2025, Dior recuperó la remera J’Adore Dior en jersey gris y la combinó con encaje gótico, cuero y corsetería, mientras que McQueen volvió a llevar su estampado de calaveras a la pasarela en pañuelos y una blusa verde.

@alexandermcqueen

En 2026, Kate Moss cerró el debut de Demna al frente de Gucci con un vestido negro de espalda completamente descubierta que dejaba visible pieza de lencería cubierta de cristales con el monograma GG. El look retomó la sensualidad de la colección SS 1997 de Tom Ford, en la que la ropa interior con el logo de la casa se llevaba por encima de la cadera.

@gucci

Estos regresos no reproducen los estilismos originales de manera exacta. Las piezas reaparecen con nuevos materiales, proporciones y combinaciones: una remera icónica puede convivir con corsetería, un estampado reconocible puede trasladarse a nuevas prendas y un diseño asociado con los 2000 puede circular entre personas que no vivieron su momento original.

Grosby Group

Las redes sociales aceleran ese proceso. TikTok, Instagram y las plataformas de reventa como Vinted o The RealReal mantienen disponibles imágenes, campañas, desfiles y prendas de décadas anteriores, cuyo valor aumenta con el paso del tiempo. El archivo dejó de pertenecer únicamente a revistas y colecciones privadas para convertirse en una fuente de referencias accesible, capaz de devolver una tendencia al presente en cuestión de semanas.

LA TECNOLOGÍA TAMBIÉN FORMA PARTE DEL LOOK

El regreso del pasado excede la ropa. Las cámaras digitales compactas, los auriculares con cable, los modelos de vincha metálica con conexión Bluetooth, los iPods y los celulares con tapa recuperaron visibilidad como dispositivos y accesorios de estilo. Algunos aportan funciones concretas, mientras que otros ofrecen una experiencia deliberadamente diferente a la del teléfono.

@kyliejenner

Las cámaras compactas producen imágenes con flash directo, movimiento, luces quemadas y menos procesamiento automático que las fotografías tomadas con los smartphones actuales. Esa apariencia imperfecta, relacionada con fiestas, vacaciones y álbumes familiares de los 2000, volvió a circular en redes como una alternativa a las imágenes nítidas y cuidadosamente editadas. Una forma de sumarles textura a nuevos recuerdos.

Su crecimiento también aparece en las cifras. Según la Camera & Imaging Products Association, sus empresas asociadas despacharon 2,4 millones de cámaras digitales con lente incorporada a mercados de todo el mundo durante 2025, la cifra más alta desde 2021. La recuperación todavía está lejos del auge de la categoría: en 2010 se habían distribuido más de 108,5 millones de unidades.

@haileybieber

Los auriculares con cable nunca desaparecieron, pero volvieron a ocupar un lugar visible dentro de la estética Y2K. El cable dejó de ser un elemento que debía ocultarse y comenzó a integrarse al look, impulsado también por su practicidad: no requiere carga, evita problemas de conexión y suele costar menos que un modelo inalámbrico.

ESCUCHAR TAMBIÉN ES COLECCIONAR

La música muestra otro aspecto del mismo fenómeno. La Recording Industry Association of America informó el 1 de septiembre que los ingresos de los formatos físicos crecieron un 25,9 % en Estados Unidos durante la primera mitad de 2026. Dentro de esa categoría, el vinilo aumentó un 17,7 % y el CD, un 58,6 % frente al mismo período de 2025.

@taylorswift

El streaming continúa concentrando el mercado: generó 4.900 millones de dólares y representó el 82 % de los ingresos de la música grabada en Estados Unidos. El crecimiento de los formatos físicos, entonces, funciona como una experiencia complementaria. Los vinilos, los CD y los casetes permiten conservar el contenido, recorrer el arte de tapa y el material gráfico interior, y construir una colección que no depende de la disponibilidad de una plataforma.

Las ediciones especiales también transformaron los álbumes en objetos culturales. Photobooks, pósters, versiones deluxe, distintas portadas y tarjetas coleccionables fortalecieron especialmente las ventas vinculadas con el K-pop, incluso entre compradores que no poseen un reproductor de CD.

@oliviarodrigo

La búsqueda de objetos físicos coincide con cierto cansancio frente a la saturación que trae aparejado el avance tecnológico: las notificaciones, los algoritmos y la multiplicación de contenidos dificultan la atención prolongada. Especialistas consultados por Vogue Business relacionan la nostalgia por 2016 con el recuerdo de una cultura digital menos fragmentada, en la que las tendencias parecían compartidas por audiencias más amplias.

@dualipa

El resultado es una convivencia entre tiempos diferentes. Las personas siguen fotografiándose con el celular, escuchando música por streaming y comprando ropa nueva, pero incorporan objetos y códigos de otras generaciones para modificar esas experiencias. Después de varios años concentrada en los 90 y los 2000, la nostalgia ya alcanzó la década de 2010: en 2026 volvieron los skinny jeans, las camperas bomber, los vestidos lenceros, el rosa millennial y las Adidas Superstar. La distancia entre el auge de una tendencia y su regreso es cada vez más corta.

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