La Settimana della Moda italiana comenzó el martes 22 de septiembre con las colecciones Primavera/Verano 2027 de Prada, Dhruv Kapoor, Diesel, J.Salinas y Venerdì Pomeriggio. Prada le rindió tributo a la falda y Glenn Martens se despidió de Diesel con una última colección sensual y sexual. Por la noche, Vogue World convirtió la Galleria Vittorio Emanuele II en una pasarela dedicada a la historia y la artesanía de la moda italiana. El calendario continúa hasta el 28 de septiembre.

Prada: todas las formas de una falda
Miuccia Prada y Raf Simons construyeron una colección femenina con el eje en una sola prenda. La falda apareció en los 63 looks, pero cambió de largo, volumen, material y construcción. Hubo versiones plisadas y envolventes, otras bordadas con cristales, algunas sujetas con tiras de velcro que, en lugar de quedar ocultas, pasaron a formar parte del diseño. También dejaron a la vista la crinolina, una estructura que normalmente se coloca debajo de la ropa para darle volumen.

La experimentación siguió en las superficies. Prada usó algodón tratado para que pareciera cuero o gamuza, materiales técnicos para crear pliegues y cristales bordados y dispuestos para recrear el dibujo calado del encaje guipur. Los estampados florales eran pequeños y discretos; otras faldas mostraban trazos de color similares a pinceladas abstractas en clave Rothko. Las combinaciones con camisas, sweaters o tops tipo corpiño cambiaban la lectura y el estilo de una misma silueta.

La falda tiene una historia particular dentro de la firma. A comienzos de los 2000, Prada le dedicó Waist Down a la falda, una exposición que reunía piezas diseñadas entre 1998 y 2004. Para esta colección, ella y Simons retomaron esa prenda icónica de la casa y buscaron cuántas formas distintas podían obtener al modificar sus materiales, recursos, morfologías y proporciones.

Dhruv Kapoor: ropa india y materiales marcados por el tiempo
El diseñador Dhruv Kapoor presentó Presence, una colección para mujer y hombre que reorganizó prendas asociadas con la indumentaria de la India. El lungi, una tela que se envuelve alrededor de la cintura, y el sari sirvieron de punto de partida para faldas drapeadas y nuevas formas de superponer diseños. Esas piezas convivieron con chaquetas de hombros amplios, tops transparentes y elementos deportivos.

Kapoor trabajó estampados y texturas que evocaron el paso del tiempo. Algunos motivos recordaban carteles desteñidos por el sol, formaciones de musgo o las vetas de un tronco cortado. También aparecieron bordados, denim descoloridos, cuadros arrugados y cuero con aspecto envejecido. La idea de transformación estaba presente en las imágenes impresas como en la manera de construir las prendas.

Diesel: el último desfile de Glenn Martens

Después de seis años como director creativo, Glenn Martens se despidió de Diesel con una colección centrada en el denim, las prendas intervenidas y los efectos visuales. Parte de la tela vaquera fue recubierta y trabajada con láser hasta parecer cuero. Hubo cortes con forma de orquídea que dejaban ver la piel, remeras rasgadas y piezas de sastrería retorcidas sobre el cuerpo.

Los estampados recurrieron al trompe-l’œil, una técnica que imprime una imagen para crear la ilusión de estar viendo otra diferente: abrigos de tweed y chaquetas de invierno aparecieron sobre prendas ligeras de primavera. Otras superficies metalizadas parecían quebrarse y revelar la imagen de una segunda prenda debajo. Así, la colección jugaba con la diferencia entre el material que realmente llevaba la modelo y el que el estampado hacía imaginar.

La puesta transformó el espacio en un club iluminado de rojo. El colectivo artístico francés (LA)HORDE ubicó a 200 performers entre el público: mientras avanzaba el desfile, comenzaron a besarse, tocarse y moverse de manera cada vez más provocadora. Lo que parecía una reacción espontánea de los espectadores era parte de una intervención coreografiada, acompañada por una reinterpretación de “Love to Love You Baby”, de Donna Summer. Así, la sensualidad de la colección salió de la pasarela y ocupó también las gradas. Martens continuará al frente de Maison Margiela, que pertenece al mismo grupo empresarial que Diesel.

J.Salinas y Venerdì Pomeriggio completaron las pasarelas

El diseñador peruano Jorge Luis Salinas presentó El Retablo, una colección realizada a mano junto con artesanas peruanas. El nombre remite al retablo andino, una caja con figuras y escenas de la vida cotidiana, religiosa o comunitaria. Esa referencia apareció en vestidos y capas que reunían organza, algodón pima, crochet y bordados. La paleta elegida combinó pistacho, turquesa, coral, naranja y violeta, y el relieve de los tejidos hechos a mano fue tan importante como el color.


Vivetta Ponti llevó Gardening a la pasarela de Venerdì Pomeriggio, su proyecto independiente. La colección partió de la relación entre una casa y su jardín. Pequeñas flores silvestres sobre denim, ventanas bordadas en una chaqueta negra y manteles hechos en punto de cruz transformaron las faldas con volados. También hubo flores hechas a mano, plumas verdes que evocaban tallos y bolsos confeccionados con satén y retazos recuperados.

Vogue World reunió moda, música y artesanía en la Galleria

La jornada terminó con un desfile tan performativo como raro de la mano de Vogue World, en la Galleria Vittorio Emanuele II. A diferencia de los desfiles anteriores, el espectáculo reunió diseños de varias firmas, piezas de archivo y actuaciones para recorrer la historia de la moda italiana. El bailarín Roberto Bolle participó de la apertura, y la presentación avanzó desde el trabajo artesanal hacia la producción industrial, el cine, la tecnología y una visión imaginada del futuro.

Entre quienes participaron en la pasarela estuvieron Jennifer Lopez con Dolce & Gabbana junto al tenista Lorenzo Musetti vestido por Bottega Veneta. Cardi B llevó Versace, Alicia Keys apareció con una creación de Francesco Risso y J Balvin vistió Dolce & Gabbana. Gigi Hadid presentó un vestido de alta costura de Valentino diseñado por Alessandro Michele.

La ropa también contó esa historia. El primer tramo recurrió a brocatos, encajes y adornos inspirados en el Renacimiento. El segundo segmento se concentró en la sastrería y los tejidos de lana vinculados con la industria local. Más adelante, aparecieron piezas históricas de Versace y el clásico traje rosa de Moschino estampado con páginas de diario. Artesanos de distintas especialidades caminaron con sus batas de trabajo, haciendo visible el oficio detrás de las prendas made in Italy, pero el momento más extraño que en nada divirtió a la signora Prada ni a Alessandro Michele fue la incorporación de robots humanoides de Unitree Robotics en la pasarela bailando, que nada tenía que ver con la valoración del trabajo manual y humano de una industria que pone en valor la inteligencia artesanal de sus creadores.
