Cuando el lujo y la belleza se cruzan, el resultado suele marcar época.
Esta vez, el protagonista es L’Oréal, que acaba de cerrar la compra total de la división de belleza de Kering, un acuerdo valuado en 4.000 millones de euros que promete cambiar el juego.
Con esta adquisición, el gigante francés suma a su portfolio la prestigiosa casa de perfumes Creed y obtiene licencias exclusivas por 50 años para desarrollar y distribuir las líneas de belleza de Gucci, Balenciaga y Bottega Veneta, tres de las marcas más influyentes del lujo contemporáneo.

El cierre de la operación está previsto para la primera mitad de 2026, y representa un giro clave en la estrategia de ambos grupos: mientras Kering decide enfocarse de lleno en la moda y la marroquinería, L’Oréal consolida su posición como líder absoluto del segmento beauty premium.

Pero la alianza no se detiene ahí. Ambas compañías anunciaron también la creación de un nuevo proyecto conjunto centrado en bienestar y longevidad, una señal clara de hacia dónde se mueve la industria: hacia una belleza más integral, que combina innovación científica, lujo sensorial y bienestar emocional.

En un contexto donde las fronteras entre moda, skincare y lifestyle se desdibujan, esta operación marca el inicio de una nueva etapa.
