Por Harry Piluso Mulhall
La luna llena, ochenta mil personas y un casamiento en escena fueron los ingredientes necesarios para atender al demonio por última vez.

Este sábado 26 de septiembre, dos años después de que “Fanático” inaugurara la era de No vayas a atender cuando el demonio llama, Lali regresó a River para el último show de un ciclo que ya tuvo cinco Vélez, dos Monumentales, cientos de miles de personas y una lista de invitados envidiable.

Si los últimos shows, que tuvieron como invitada sorpresa a la superestrella australiana Kylie Minogue, sirvieron para posicionar a Lali internacionalmente, el show del 26 de septiembre propuso un enfoque más nacional y, sobre todo, personal.

En el imaginario argentino, las pasiones se configuran en dicotomías y, durante años, el Boca-River del pop nacional parecía ser Lali-Tini. Anoche, Lali rompió con esa lógica e invitó a la recientemente “emancipada” Tini Stoessel a compartir el escenario, ambas vestidas de novia. Unidas, esta vez, para recrear otra famosa rivalidad del pop (la de Christina Aguilera y Britney Spears, que compartieron con Madonna aquel beso durabte los VMAs de 2003, que quedó grabado en la cultura pop internacional), cantaron una versión de “Like a Virgin”, que culminó en un beso compartido con Marilina Bertoldi.

A continuación, llegó un dueto para “1 Amor”, una canción que inevitablemente nos hace pensar en sus parejas de la vida real: Pedro Rosemblat y Rodrigo De Paul. Entre abrazos, Lali le dedicó estas palabras a Tini: “Esta invitación es por las niñas que fuimos, pero sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos.”

Otros momentos clave del concierto fueron la aparición de Miranda! para “Mejor que vos”, de Dillom para “33”, y de Cucuza Castiello y el bandoneonista Nicolás Perrone para “Pasional” y “Morir de amor”. Sin embargo, el momento más emotivo del show fue el discurso que dio Lali para concientizar acerca de los suicidios en Argentina, seguido de un cover de “Ciudad de pobres corazones”, de Fito Páez.

Esta gira evidencia que Lali es una estudiosa del pop. No solamente por su sonido, sino también por su búsqueda constante de reivindicar, referenciar y crear momentos capaces de permear la cultura pop, dejando su propia huella en compañía de gigantes.

