Después del reinado del butter yellow, las colecciones de primavera-verano 2026 comienzan a inclinarse hacia una tonalidad más intensa y refrescante.
Durante las últimas temporadas, el butter yellow se convirtió en uno de los colores más reconocibles de la moda. Su tono suave, cálido y fácil de combinar apareció en vestidos, conjuntos, accesorios y propuestas monocromáticas. Sin embargo, una nueva tonalidad comienza a disputarle el protagonismo: el aquamarine.

Ubicado entre el azul, el turquesa y el verde agua, el aquamarine ganó presencia en las colecciones de primavera-verano 2026. Su estética remite al océano y a las piedras preciosas, pero también conecta con el regreso de los colores saturados y con la nostalgia por la moda de principios de los 2000.

A diferencia del butter yellow, que puede funcionar casi como un color neutro, el aquamarine tiene una presencia más intensa. Las pasarelas lo incorporaron en vestidos fluidos, prendas satinadas, cuero y looks completos, aunque también puede sumarse de una manera más discreta a través de carteras, zapatos o accesorios.

Su avance forma parte de un cambio más amplio dentro de la temporada. Después de varios años dominados por tonos suaves y paletas minimalistas, la moda vuelve a experimentar con colores eléctricos, combinaciones contrastantes y estilismos más expresivos.

De todos modos, el ascenso del aquamarine no significa que el butter yellow haya desaparecido. Ambos colores continúan vigentes en 2026, aunque representan dos direcciones diferentes: mientras uno mantiene la delicadeza de los pasteles, el otro anticipa una temporada más vibrante y maximalista.
