Por Catalina Greloni
Cuando el Metropolitan Museum of Art le bajó el pulgar a «John Galliano: Horizons», la retrospectiva dedicada al diseñador britanico en 2027, Aira, la investigadora y escritora de moda hizo lo que cualquier fanática obsesiva haría. Se cansó de esperar y armó su propia exposición digital. Sin sala, sin curador, sin alfombra roja llena de celebs ni presupuesto institucional, armó una plataforma online, accesible y gratis.
El proyecto se llama Gallianoflix y es exactamente lo que promete. Un archivo que junta y ordena cronológicamente el material de pasarela de toda la carrera de Galliano, desde su propia firma al salir de Saint Martins hasta sus años en Givenchy y Dior. Un recorrido completo por uno de los genios más excesivos y discutidos que nos dio la moda, armado por alguien que se cansó de que su historia estuviera disociada y desperdigada por toda la world wide web.

Si bien Aira no inventó nada, hizo el trabajo editorial y periodístico que nadie se había tomado el tiempo de hacer. Para reconstruir la carrera de Galliano, cruzó biografías como “Gods and Kings”, de Dana Thomas, “Galliano: Spectacular Fashion”, de Kerry Taylor, con los videos de todos sus espectaculares desfiles que fue encontrando en internet. Nada fue fácil de encontrar, pero ahora que tenemos todo unido en un solo lugar se puede apreciar mejor la calidad de este brillante artista. Allí se puede observar y maravillarse con “Les Incroyables”, su colección de graduado, las puestas en escena de las colecciones de Alta Costura para Dior, su cierre final al mando de Maison Margiela bajo el Pont Alexandre III y hasta la icónica corrida de Kate Moss como la Princesa Josephine, todos momentos icónicos de la historia de la moda contemporánea.
Gallianoflix es la respuesta lógica a ese desorden en plena convergencia digital, y de paso, un golpe bastante elocuente a la industria. Mientras las instituciones y sus donantes deciden qué historias merecen sala, amplificación y presupuesto, y qué artistas merecen todavía ser castigados por errores humanos que ya fueron expiados, alguien con conexión a internet, inteligencia y ganas puede armar el archivo que faltaba. La moda, una vez más, se reescribe por fuera de las rigideces de los museos.
