La artista islandesa Björk, una figura clave del avant pop y una de las creadoras más influyentes de las últimas décadas, vuelve a activar su universo creativo. Después de varios años explorando proyectos visuales, performance y nuevas búsquedas estéticas, confirmó que trabaja en un nuevo álbum de estudio previsto para 2026, su primer lanzamiento desde Fossora (2022).

La noticia llega acompañada de Echolalia, una exposición inmersiva que abrirá el 30 de mayo de 2026 como parte del Festival de las Artes de Reikiavik. Allí se presentará música inédita del próximo disco, además de obras que combinan sonido, video y performance en un recorrido sensorial que vuelve a situarla en la intersección entre disciplinas.

Echolalia reunirá tres instalaciones inmersivas. Entre ellas aparece “Ancestress”, una pieza dedicada a su madre que profundiza en temas de linaje, memoria y vínculo emocional. También incluirá “Sorrowful Soil”, descrita como un “poema triste” ambientado en un valle remoto de Islandia y presentado como una peregrinación de músicos y bailarines. En esta obra participarán la propia Björk y su hijo, Sindri Eldon, lo que suma una dimensión íntima al proyecto.

Aunque el nuevo álbum ya está en producción, aún no trascendió su nombre ni se conocen detalles sobre la dirección sonora. Lo único confirmado es que parte del material formará parte de la experiencia de Echolalia, lo que sugiere una conexión conceptual entre la muestra y la música. Será su regreso discográfico después de Fossora y de su último single Oral (2023).

Con este proyecto, Björk vuelve a reafirmar su lugar como artista integral: alguien que transforma la música en territorio, emoción y experimentación visual. Su regreso en 2026 promete una nueva etapa donde se cruzan intimidad, paisaje y riesgo creativo, y donde su universo vuelve a expandirse de una forma completamente propia.
