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ZAYN EN ARGENTINA: 12 AÑOS DESPUÉS, EL REENCUENTRO MÁS ESPERADO

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Hay regresos que se sienten como un recital y otros como una reunión. El de Zayn Malik en Buenos Aires tuvo un poco de las dos cosas.

Doce años después de aquella primera visita a la Argentina, cuando todavía formaba parte de One Direction, Zayn volvió al país por primera vez como solista. Y si algo quedó claro desde antes de que apareciera en el escenario del Movistar Arena es que el tiempo hizo poco para apagar el vínculo. Había adolescentes, sí, pero el público era mayoritariamente de más de 25 años. Una generación que lo conoció cuando tenía otra edad, atravesó su adolescencia escuchando a One Direction y que ahora, ya adulta, estaba finalmente frente a él otra vez. Muchas de las personas que esperaron por este momento ya no eran las mismas. Aunque el fanatismo, aparentemente, sí. 

 

 

El dress code de la noche parecía salido directamente del universo de KONNAKOL, el último álbum de Zayn y el concepto detrás de esta gira. El animal print apareció por todo el Arena: estampado de leopardo en prendas, accesorios, maquillaje e incluso algunas orejitas que llevaron la estética un paso más allá. Entre los looks también aparecieron remeras de Zayn y referencias a sus distintas etapas, pero el estampado fue el gran código compartido. No era simplemente merchandising: el público había convertido la identidad visual de su nuevo álbum en una forma de vestirse para el reencuentro.

Cuando finalmente se apagaron las luces, Zayn apareció sobre el escenario con “Nusrat”, la canción que abre KONNAKOL, acompañado por una banda completamente femenina y una puesta que trasladaba el universo visual del álbum al escenario Aunque la gira lleva el nombre de su último disco, el show estuvo lejos de ser exclusivamente un recorrido por su última obra. El repertorio atravesó distintas etapas de su carrera solista y recuperó canciones de sus cinco discos. De las 26 canciones que conformaron el setlist, solo siete pertenecen a su último trabajo. El resto funcionó como un recorrido por los distintos Zayn que fueron apareciendo durante estos diez años de carrera solista.

Y ahí apareció uno de los momentos inevitables de la noche: “PILLOWTALK”. Apenas comenzaron los primeros acordes, el Movistar Arena prácticamente dejó de necesitar a Zayn. El público tomó la canción y la cantó a un volumen por momentos superó al que salia por los parlantes. Diez años después de su lanzamiento, sigue teniendo exactamente el mismo efecto.

Pero quizás lo más llamativo no estuvo en el repertorio, sino en él. El artista que apareció en Buenos Aires se mostró relajado, suelto y mucho más dispuesto a jugar con el público. Hizo bromas, respondió a los gritos de las tribunas, interactuó con las distintas canciones que le dedicaban y se mostró genuinamente disfrutando de estar arriba de ese escenario. En un momento, después de escuchar una ovación especialmente fuerte, incluso bromeó con la cantidad de gente que había viajado para verlo.

Es una imagen que cuesta no contrastar con el Zayn que muchos recuerdan de sus primeros años de exposición pública: más reservado, incómodo frente a la atención y siempre un poco más distante de la lógica de las boy bands. En Buenos Aires apareció otra versión. Una que parecía estar disfrutando genuinamente de estar ahí. Y el público se lo devolvió multiplicado.

Entre canciones aparecieron los clásicos cantos argentinos, celulares encendidos y gritos que atravesaban todo el Arena. En “It ‘s You”, uno de los momentos más íntimos de la noche, el estadio pasó del grito absoluto a un silencio casi total para escuchar solamente su voz. Y hacia el final, los fans prepararon un último gesto para acompañar “Die For Me”. Carteles con la frase “We would die for you”, una referencia directa al título de la canción y una de las tantas formas en las que el público convirtió el show en algo propio.

Una hora y media después, la efervescencia terminó. Zayn se fue del escenario después de recorrer buena parte de su carrera, presentar su nueva era y reencontrarse con un público que nunca terminó de irse. Habían cambiado los discos, las edades, las vidas y hasta la estética. Pero cuando sonó “PILLOWTALK”, todos parecieron volver por un instante a ese mismo lugar. Para cualquiera, un recital. Para quienes estuvieron ahí, fueron 12 años de espera condensados en una noche. Y esta vez, definitivamente, valió la pena.

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