Por Catalina Greloni
No todo es música y shows increíbles en la undécima edición del festival más alegre de Argentina. También es un gran fin de semana XL para explorar obras de arte increíbles, efímeras y de tamaños exuberantes. En esta nota te contamos cuáles son los spots imperdibles para sacar las mejores fotos del festival y quién hizo cada una de ellas.
MAKE A WISH CON MARTA
Marta Minujín vuelve a formar parte del elenco artístico de esta edición después de su participación en 2019 con dos esculturas inflables gigantes e inmersivas. “La Golosina Emocional” está basada en las pastillas de goma y pensada para meterse adentro y comer golosinas””, nos dijo en exclusiva Marta antes de comenzar con el festival. Esta obra y la “Escultura de los sueños azules” son entornos multisensoriales que invitan a disfrutar el entorno y la sombra que provee el arte pop argentino. Además, ¡la obra tiene música y sonidos! No te contamos mucho más así la vas a visitar

WOO MOMENT
Este año, la reina de la jornada es esa flor majestuosa y traslúcida que aparece en el medio del predio y seguro te la cruzaste yendo desde el Samsung al Alternative Stage. Si te preguntaste de qué se trata, Marcelo Faiden, uno de los socios del estudio de arquitectura Adamo-Faiden, lo explica: “Es una glorieta monumental creada a partir de la suspensión de un gran volumen de aire, pensada para ser habitada por más de 250.000 personas durante estos días y de manera temporal. Cumple a su vez función vital como el descanso y refugio frente al sol, y además dialoga con la escala del hipódromo con materiales que parecen etéreos y una morfología precisa que optimizó la logística del montaje”.

Se llama Pabellón WOO porque la geometría de la estructura genera una W orgánica en los globos y conde también surgen dos letras “O”. Además, uno de los discos favoritos del estudio arquitectónico es Goo, de Sonic Youth, entonces les fue sencillo relacionarlo con el espíritu musical del Lolla.

DANI BASSO, FULL COQUETTE
Con una escultura deliciosa y femenina de más de ocho metros de altura, el artista marplatense mezcló en su obra preceptos de la arquitectura, la bijouterie y la repostería. “Me gusta el concepto del arte efímero en el festival. Se mezclan espectáculos analógicos pero que a la vez son experiencias presenciales y fugaces, con obras inmensas que intervienen el espacio” comenta el artista visual marplatense que crea instalaciones que juegan con la escala y las materialidades del consumo.

El “Lazo Magnético” (2026) de Basso es un portal de dos columnas jónicas construidas en hierro, con textura de crema chantilly aplicada con un pico abierto hechas en fibra de vidrio, un copo encima del otro, y coronado con un lazo dorado encima. Una obra que pone en tensión la ironía entre el tamaño, los objetos cotidianos y la ocupación del espacio público.

LAS TV DE MELON MANGA
Desde que se ingresa a El Túnel, el club oculto del Lolla que volvió este año con más fuerza y consolidando una propuesta para celebrar el costado más under del festival, se puede ver una pared retro de televisores que saturan de imágenes y luces, en línea con el lineup inmersivo. Melón Manga propuso una pared robusta de 23 televisores de tubo conectados por videowall que proyectan visuales todo el día.

LAS TAN QUERIDAS CASITAS
Por segundo año consecutivo, la alianza entre Lollapalooza y Arteba llega al Hipódromo de San Isidro para fusionar música, arte contemporáneo y espacio. Esta iniciativa busca expandir el universo visual de los artistas emergentes у galerías jóvenes transformando a Las Casitas en instalaciones que dialogan con el público electrónico.

Las intervenciones artísticas están a cargo de Damián Linossi, de Galería Intemperie; la rosarina Ainelen Bertotti Burket (Galería Subsuelo) y Bruno Rodríguez Maraude, de Galería Imaginario. Linossi propone una intervención pictórica de espíritu urbano y grafitero que se expande más allá de la estructura mediante aplicaciones volumétricas. Bertotti Burket presenta una instalación que combina carpintería, arte y reciclaje utilizando ladrillos fabricados a partir de termoplásticos recuperados y herramientas intervenidas que juegan con la percepción y el espacio. Rodríguez Maraude construye una composición geométrica a partir de fragmentos de discos de vinilo montados en distintos niveles sobre placas acrílicas, creando una pieza tipo op art que dialoga directamente con la materialidad y la historia de la música.
