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Margarita Barrientos, la mujer del año

27 Diciembre 2015

Margarita sonríe siempre. Sus teléfonos no paran de sonar y al comedor no deja de entrar gente, pero ella no se cansa; tiene un abrazo y una palabra de afecto para todos. Habla tranquila y con calma. Pero cuando escucha llorar a un niño, enseguida se para y grita: “¿Dónde está el nene?”. Su amor por ellos no le permite tolerar que adolezcan.

Ese amor genuino la impulsó a crear Los Piletones hace casi dos décadas, donde ayuda a miles de familias cada año. Su nombre prevaleció en los discursos de campaña del presidente Mauricio Macri, que siempre recalcó que ella es la persona que más lo inspira. Por todo esto y mucho más, en Le Banana la elegimos como la mujer del 2015: una luchadora que no deja de servir y dar todo por los demás.

¿Qué te inspiró a empezar con Los Piletones?

Los recuerdos de mi madre. Te voy a contar una anécdota que nunca me olvido: cuando éramos chicos y nos sentábamos a comer, mi mamá nos servía la comida en latitas de dulce de batata, pero además servía una porción grande en el único plato que teníamos: uno amarillo, hondo, bien grande, y lo ponía en el centro de la mesa. Yo no entendía por qué hacía eso, así que un día le pregunté si podíamos comer de ahí, pero me dijo que no, que teníamos que guardar ese plato para cuando viniera Dios a comer. Un tiempo después, llegué a casa a la tarde y vi que un linyera estaba comiendo en ese plato, entonces corrí a decirle a mamá que ese no era Dios, y ella me respondió algo que me marcó para siempre: “¿Vos conocés a Dios? Si no lo conocés, entonces este hombre es Dios. Nunca le preguntes a nadie de dónde viene, ni cómo se llama, sólo dale de comer”.

Este año, la revista Perfil te eligió como una de las mujeres más influyentes de la Argentina, ¿qué sentís cuando te reconocen de esa manera?

No sabía que me habían elegido, pero me hace sentir bien. Me siento muy orgullosa por hacer lo que hago y si tuviera que hacer otro comedor o empezar de nuevo lo haría.

El presidente Mauricio Macri y la primera dama Juliana Awada dijeron en muchas oportunidades que sos un referente para ellos, ¿qué pensás de eso?

No me extraña que Mauricio haya dicho eso porque muchas veces me lo ha dicho a mí. Cuando era Jefe de Gobierno, si necesitaba estar un poco tranquilo, agarraba el auto, se venía para acá, comía con nosotros y antes de irse me decía: “ahora me voy con las pilas cargadas”.

¿Cómo proyectás Los Piletones en el futuro?

Me imagino solucionando otros problemas. Me gustaría que un día las personas no necesiten venir a comer acá, que puedan trabajar y comer en sus casas, porque eso los va a dignificar. Si logramos que eso pase, quisiera poder seguir ayudando de otra forma, apadrinando a los chicos para que vayan a la universidad y para que terminen la secundaria, por ejemplo.

Tiene 54 años y hace 19 que fundó y dirige el comedor Los Piletones, en Villa Soldati, al que todos los días asisten entre 200 y 300 niños y adultos a desayunar, almorzar y cenar. Hoy, además, el lugar tiene un jardín de infantes, una sala sanitaria y un centro de atención para abuelos. En Los Piletones trabajan, en total, 120 voluntarios, de los cuales 30 colaboran en el comedor. Margarita coordina todas las tareas y se encarga, como ella dice, “de sumar y multiplicar el amor y la solidaridad de todos los que la ayudan”.

¿Tenés historias de chicos a los que les hayas dado de comer y que hayan podido recibirse o conseguir luego un buen trabajo?

Sí, hay muchas historias muy lindas. Tenemos a María Paredes, que es médica y hoy nos ayuda; y así como ella está Denisse, que es arquitecta; también hay otro chico que se recibió de médico pediatra.

¿Qué deseas para el 2016?

Deseo que haya trabajo y que tengamos paz, seguridad y educación. Además, lucharé para que no haya comedores. Quiero que los chicos y las familias se independicen. Ojalá en el futuro haya trabajo para todos y todos puedan elegir qué comer, ese es mi sueño.

 

 

 

 

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