MUSIC

Lolla 2017: una celebración del arte

07 Abril 2017

Por Pamela Aguirre Leonetti

El Lollapalooza es una gran manifestación artística en la que convergen diferentes formas de creación además de la música, que es el eje que une y da sinergia al festival.

Este año, el arte plástico contemporáneo, pop y conceptual estuvo más presente que nunca y abrió las puertas del Lolla a otros sentidos y sensaciones, con obras que hicieron pensar y expandieron las fronteras de la lógica, llevando el disfrute estético a otro nivel.

Sin dudas la gran perla fue la performance de arte lumínico Flash Trash de la compañía Garbach, que llevó su arte al Hipódromo de San Isidro por segundo año consecutivo.

En medio de la euforia, el baile y la música, el público se sorprendió con la aparición de treinta actores que intervinieron el campo e interactuaron con ellos en un happening centrado en el material en desuso como forma de denunciar a una sociedad que descarta lo diferente.

Los performers, envueltos en trajes monocromáticos lumínicos en blanco y negro hechos con elementos reciclados como CDs, discos, cables y aparatos, hablaron a través de sus movimientos, comunicando emociones y reflexionando sobre las luces, las sombras, la inclusión y la exclusión.

Las instalaciones también dijeron presente en el Lolla. El arte de Hello Wood, con esculturas de madera realistas como toros y aves, pero también conceptuales como andamios, rayos de madera superpuestos cual grúas, capillas o hamacas fue otro de los sellos de la edición.

"Tu tiempo es hoy", la frase de Luis Alberto Spinetta se alzaba en el campo en un llamativo neón que formaba parte de las instalaciones del festival. Además, Love is All y el Hipopótamo Coco, la mascota del Lollapalooza, fueron la gran atracción y punto de encuentro de miles de grupos de amigos.

Y eso no fue todo, el espacio kids también tuvo lugar para el arte: el pórtico del Kidzapalooza –un cohete en colores vivos con motivos espaciales– fue el resultado del proyecto final de alumnos de la carrera de Diseño Gráfico de la UADE y le dio un aire distinto al sector de los más chicos.

Además, como todos los años, no faltaron los posters con técnicas de grabado, esténcil y serigrafía con diseños pop y de street art, ni los murales que le dieron color a las paredes del Hipódromo, así como el diseño al detalle de cada uno de los escenarios con la paleta típica del Lolla e imágenes que definen el espíritu del festival.

 

 

 

 

 

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